Thursday, August 13, 2009

Seduccion chicas (chicos). ¿Rutinas y frases hechas? En una librería.

Post de El Violinista

¿Rutinas y frases hechas?

Hoy quiero hacer una reflexión sobre si es necesario aprender frases hechas y lo que muchos famosos "maestros" de la seducción proponen en cuanto a llevar preparadas "rutinas enlatadas" (ya esta frase en sí, rutinas enlatadas, ¡me tira para atrás! desde el primer día que la oí. ¡Qué poco seductora es!).

De vez en cuando me gusta contar alguna historia real, aunque no acostumbro a hacerlo, pues mi ciudad, Murcia, es muy pequeña y al final todo se sabe, nos conocemos todos. Os voy a contar algo que me sucedió ayer.

Fui a comprar un libro que previamente había encargado en una librería. Una vez lo compré estuve echando un vistazo a otros libros que se encontraban por allí. Mientras estaba distraído mirando esos libros, apareció por el rabillo de mi ojo derecho una chica que, podría decir, me llamó la atención por el libro que le pidió a la librera, pero mentiría, me llamó la atención, sobre todo, porque llevaba unos pantalones ¡tan sexys y cortitos! (estamos en verano) salió para mí mismo un... "¡ostras, vaya piernas! y encima de ellas ¡hay una atractiva chica que las acompaña! ¡Qué bien!"

Sí, es cierto, eso fue lo primero que me llamó la atención, aunque afortunadamente chicas atractivas hay muchas, y habria sido una más si no fuera porque, como decía, le pidió a la librera un libro bastante peculiar de Risto Mejide, un director creativo publicitario, y showman, que suele formar bastante polémica en cada programa de TV en el que participa. Asi que me dije, ¿cómo es que compra un libro de este personaje? ¿Qué misterio esconde esta chica? Busca algo que no es habitual. A su vez, la librera le trajo un famoso libro "Tus zonas erróneas" y ahí ya no pude contenerme, ese libro yo lo conocía bien y tenía curiosidad por conocer a esta chica de eróticas, desnudas y largas piernas que compraba un libro de Risto Mejide. Yo estaba tan sólo a unos metros de ella.

- Ese libro lo conozco, te lo recomiendo. - le dije.

- ¡Ah, sí! - respondió ella.

- Sí, lo digo, además, porque soy psicólogo y lo conozco bien. Eso sí, es un libro bastante denso y hay que leerlo despacito.

A partir de ahí estuvimos conversando sobre otros libros y mi curiosidad quedó satisfecha en cuanto a cómo es que compraba un libro de Risto Mejide... Me aclaró el misterio, ella era directora creativa en una empresa... ¡Con razón!

Luego, estuvimos hablando de varios temas, y como la conversación se animaba le propuse continuarla en un bar que había al lado; era lo que pedía el momento. Además había un librero a tan sólo un metro, en la caja, que sin quererlo se encontraba de espectador allí, escuchando nuestra conversación, sólo le faltó sacar una bolsa de pipas y ver la película como en un cine. Así que salimos de allí y nos fuimos al bar.

¡Conversamos durante dos horas! De todo un poco. Especialmente de su trabajo de marketing y publicidad y de relaciones chico-chica (temas ambos que siempre me han encantado). Ella me contó algunos detalles de su vida sentimental actual de manera breve, en la que se encontraba bastante confusa en cuanto a un chico. Yo no le conté nada de mis siete amantes y cuatro esposas (¿o eran cinco? Siempre me lío). No le conté nada de esa parte de mi vida porque no surgió, y no voy a contarla aquí tampoco, ¡cotillas! jeje

Al final, tenía que irme, y nos intercambiamos los teléfonos. Noté que al darme su número parecía algo cortada, al menos asi me lo pareció, asi que le aseguré que NO la llamaría. Le dije la verdad, nunca llamo a una chica que me da el teléfono y la noto forzada; como mucho le envio un mensaje de sondeo pasado un tiempo para ver cómo está.

Después de decirle eso, la noté otra vez relajada, incluso más que antes, y espontáneamente, decidió acompañarme un buen rato en el camino hacia donde tenía que ir.

El resumen de esta historia. Dos completos desconocidos pasaron dos horas súper agradables charlando tranquilamente sobre sus gustos, inquietudes, proyectos, etc. y la pregunta es: ¿dónde estaban las frases hechas y "rutinas enlatadas"? ¡En ningún sitio!

Para que sucediera todo esto, fueron necesarias dos cosas: ganas de conocer a esa chica, y tener curiosidad por los libros que estaba comprando. Todo transcurrió de forma natural, espontánea, agradable, cercana.

¿De verdad que creéis que hace falta llevar preparadas frases hechas? No os lo recomiendo. Siempre sonará artificial y aunque pudiérais seducir a alguien, os perderíais la magnífica sensación de estar relajado en compañia de una persona desconocida y que os atrae. Después, ... todo se andará, ¡fluid amigos y amigas, fluid!

Saludos.

2 comments:

Anonymous said...

Cuando se habla de rutinas enlatadas no quiere decirce que hay que montar un teatro como tal, desde la primera vez que contaste a una chica una aventura o vivencia que ya le habias relatado a otra niña estas usando una rutina enlatada. Sin lugar a dudas las volveras a comentar si te dieron buenos resultados.

El Violinista said...

Cuando yo le cuento a un chica una vivencia que ya le he contado a otra chica previamente, no le llamo "rutina enlatada" (término moderno que alguien eligió llamar), yo le llamo como se le ha llamado siempre: "Disfrutar de compartir una historia real" con las personas que yo elija.